top of page

Optimice sus hábitos y aumente su productividad con Complex Timer.

  • Foto del escritor: Eduardo Delvo
    Eduardo Delvo
  • 29 oct 2020
  • 8 min de lectura

Esta es la historia de cómo una contractura en la espalda me llevó a descubrir una poderosa y poco conocida herramienta de productividad: la aplicación Complex Timer. Gratuita en Play Store y diseñada originalmente para rutinas de ejercicio, Complex Timer le ayudará a rescatar minutos y dirigirlos adonde importa: su cuerpo, su trabajo y su familia. En esta publicación le explico cómo usar secuencias de timer y le comparto mis rutinas principales.


Todo comenzó cuando un racimo de nudos dolorosos me brotó entre la columna y la escápula derecha. Era un dolor ácido, venenoso, que se me irradiaba a la nuca y a lo largo de todo del brazo, un dolor capaz de vaciarme la alegría y de hacerme renunciar al escritorio y el trabajo en no más de diez minutos. Pronto me encontraba acostado en el suelo, masajeándome con una bola cada uno de los nudos, que brincaban y sonaban plucpluc.

Era mi culpa. Corregí la postura, compré un mouse semi vertical —un mouse que le facilita a la mano una posición neutral— y, lo más importante, diseñé una rutina de estiramientos. En los descansos haría diez de ellos, 30 segundos cada uno. Al principio programé el timer de mi reloj; cuando llegaba a cero lo reiniciaba y cambiaba de postura. Funcionaba bien, pero sentía que cada cambio era una pequeña decisión, como un reductor de velocidad obligándome a frenar. ¿Y si encontrara un timer con un reinicio automático? Sabía de relojes que lo hacen, pero no quería comprar uno nuevo, así que busqué aplicaciones para el celular.

De primero encontré un timer sencillo con un nombre especialmente creativo: Timer de Intervalos. Me permitía programar el número de intervalos, la duración de cada uno y el descanso entre ellos. Mi primera rutina se veía así: 10 intervalos x 30 segundos, descanso 0 segundos. Llegado el final de un bloque de trabajo, me entregaba a cinco minutos completos de soltar los músculos, porque todas las decisiones se habían reducido a una sola: activar la rutina.

De inmediato sentí el potencial de la idea: ¿cuánto más podría optimizar? Empecé con mi sistema para idear historias, un sistema llamado Closat. Closat es acrónimo de character, location, object, situation, act y theme. En un folder acumulo tarjetas de 10 cm x 15 cm en las que escribo posibles personajes, lugares, objetos, temáticas. Luego selecciono al azar algunas de ellas. Por ejemplo: Vicky—poetisa maniaco depresiva, Diego—niño violinista nacido en barrio pobre de San José, Fonseca—pintor alcohólico, temática—venganza, etc. Dejo reposar las tarjetas sobre el escritorio y espero que mi cerebro haga las conexiones. Es una gran manera de sacudir la creatividad, pero como con todo trabajo creativo, nunca se tiene claro dónde fijar los límites. En ocasiones podía ceñirme con un grupo estéril de tarjetas por media hora, hasta una hora, para acabar con las manos vacías, cero buenas ideas. Con Timer de Intervalos programé una rutina más eficiente: 10 minutos para cada una de cinco combinaciones de tarjetas. Si a los diez minutos no tenía una buena idea, chao, descartaba esa combinación e iba a la siguiente. A los sesenta minutos, en lugar de sólo una, había considerado seis posibles historias. Linus Pauling dijo: “La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.”

¿Podría lograr lo mismo con mi rutina de ejercicio? Lo intenté, pero el app, pese a su nobleza, sólo permitía intervalos de una misma duración —30 s x 10— y los tiempos de mi ejercicio no eran todos iguales —no duro lo mismo en el deadlift que en las lagartijas. Una noche, negándome a descartar una idea tan valiosa, me adentré en los rincones de Play Store y después de descargar y probar más de diez aplicaciones, encontré una roca de oro sólido: Complex Timer.

Complex Timer es tan flexible que de inmediato se adaptó a todas mis rutinas. Emocionado, esa misma noche me quedé hasta tarde programando la sesión de pesas. En ella solía durar entre hora y media y poco más de dos horas, según mi ánimo y energía del momento. En la aplicación, la duración tentativa fue de hora y diez minutos. ¿Completar la rutina de pesas en sólo hora y diez? Increíble. Al día siguiente, cuando levanté pesas guiado por Complex Timer, por su cuenta regresiva y su campanada suave, comprobé que mis cálculos no estuvieron tan errados y que con pequeños ajustes podría ahorrar en ejercicio casi una hora completa.


El próximo objetivo fue mi rutina de la mañana. Y ahora, en lugar de rascarme la barriga por debajo de la camisa mientras veo el cielo raso con medio cerebro dormido, o de pensar por largos minutos en la inmortalidad del cangrejo sentado en la taza o debajo de la ducha, siempre tengo la seguridad de que me habré pesado, y de que me estaré bañado, vestido y con la cama tendida en quince minutos. (Sí. Sí me baño bien, con buen jabón y champú.)

Se podría objetar mucho en contra de este cuasi obsesivo rescate de minutos. Se podría decir que apura, que apretuja la vida. En una estructura tan rígida, ¿en dónde podría haber espacio para ser espontáneo, para ser creativo? Y además, ¿para qué correr tanto?

Un día, experimentando, entregué todos mis minutos a Complex Timer en una ambiciosa mega rutina de 15 horas. Entonces comprendí sus límites y sus ámbitos específicos. Es cierto: nunca había tenido un día tan concentrado, pero en la noche, exhausto en la cama, me sentí como Winston Smith en 1984, y Complex Timer había empezado a tener el rostro gigante de Big Brother. Complex Timer sería sólo para las secuencias rutinarias, para abismarse en bloques de trabajo, o para explotar en bloques de ejercicio, nunca para la familia, los amigos, ni los domingos de descanso.

Big Brother en la película Nineteen Eighty Four


Dicho esto, yo no pienso que esté apurando mi vida, sino concentrándola, y lo hago porque creo que una vida plena es todo lo contrario a una vida que se diluye. Los cómo de vivir bien, de vivir con energía, de sentirse satisfecho, no son ni nunca han sido misterios. Duerma bien, coma sano, ejercite el cuerpo. Comparta mucho con su familia. Lea todos los días, muchos libros al año. Vea poca tele, igual las redes sociales. Desarrolle una o varias habilidades que lo apasionen, y tenga un objetivo que le requiera toda la vida, hasta los ochenta y los noventa años. Y gane el suficiente dinero para sentirse seguro y tener tiempo libre compartido con los que quiere. Decir los cómo es fácil; las ganas de llorar, decía mi finado abuelo, es cuando toca hacerlos realidad; cuando la guitarra, la caminadora y los libros se convierten en caros depósitos de polvo, albergues de ácaros; o cuando llega el story último de todos los que estaban pendientes y la pareja se queda esperando en la mesa, o peor, en la cama. Buda decía, “Cuando camine, camine, cuando coma, coma”. Si en la India en el siglo IV a. C., la gente necesitaba que un sabio les hiciera ver esa aparente obviedad, nosotros, en el siglo XXI, ahogados en un océano de distractores, necesitamos recordarla más que nunca.

¿Y qué pasa con la creatividad? Las limitaciones, las estructuras, no son un bloqueo a la energía creativa, y más bien le definen un ámbito seguro donde expresarse, un ámbito formado donde su ímpetu no se diluya. Uno de mis mentores más grandes, Robert Mckee, dice: “La restricción, la disciplina y la limitación inspiran logros creativos asombrosos; la libertad desenfrenada, por otro lado, generalmente termina en un desperdicio.”

Complex Timer es un instrumento para sellar las grietas por donde se fugan la concentración, la energía y el tiempo. Es como un mentor exigente pero compasivo, en quien depositamos la toma de decisiones, el conteo de los minutos, y que entonces nos permite consumirnos de lleno en la experiencia que tenemos al frente, ya sea quitarnos las brumas y las lagañas del sueño, o rendir al máximo levantando pesas o escribiendo un informe.

Complex Timer nos libera de decisiones rutinarias. La mayoría de decisiones de la vida son intrascendentes. ¿Cuál ropa me pongo mañana? ¿Qué hago para la cena? ¿A cuál hora hago ejercicio, cuál hago primero y cuál segundo? Pese a ser pequeñas, decisiones como estas no sólo restan energía, sino que se convierten en cuellos de botella, porque si no tomamos la decisión pronto, nos quedamos atascados en un estado de inacción, como cuando por tantas opciones uno no decide qué comprar en Uber Eats o ver en Netflix. Una rutina de timer es un paquete de decisiones automatizadas, de decisiones tomadas previamente. En la mañana sé que tengo cinco minutos para vestirme y tender la cama, y después de cada set en el press de banca sé que tengo dos minutos para el descanso. De esta forma, me desplazo por muchos bloques del día sin un sólo reductor de velocidad y sin dedicar nada de energía a una sola decisión.

Complex Timer también nos pone en el extremo eficiente de la Ley de Parkinson. Esta ley dice que cuando tenemos disponible un plazo para realizar una tarea, haremos uso de todo el tiempo disponible. Si para tender la cama, hay diez minutos, la cama será tendida en diez minutos. Si sólo hay dos minutos, de una u otra forma, será tendida en dos minutos. Si usted debe entregar un informe en dos semanas, el informe le requirirá las dos semanas. Pero si mañana sale de vacaciones y antes de irse debe enviarlo a su jefe, le bastará menos de un día para poner el punto final y enviarlo por correo. Ahora, ¿en dónde está el punto donde la calidad se compromete, donde las sábanas no quedan bien tendidas y el informe se va con errores de ortografía? Es un punto que sólo se encuentra a prueba y error. Si usted también cree que las rutinas de timer pueden concentrar su vida, descargue la aplicación y hagamos un pequeño tutorial.

Diseñemos dos rutinas, una nueva para usted y otra para optimizar una de sus rutinas actuales.

La nueva rutina será para reponer energía: meditación y estiramientos.








Una rutina de 9 minutos para aliviar el cuerpo y aclarar la mente, dos hábitos sanísimos activados por una sola decisión. Complex Timer es sencilla de programar. Para crear esa rutina toque el símbolo “+“. Dele un nombre, p.ej. “Recarga”. Dentro de ella, toque el círculo con un “+” para el primer intervalo. Establezca la duración, y también dele un nombre. Los intervalos que se repiten, como el de estiramientos, los puede insertar con el “círculo con una flecha”.










Ahora, la rutina optimizada será un bloque de trabajo profundo con un descanso para recargar:


Esto es 1 hora y 38 minutos para abocarse a su mejor trabajo. Como ve en este ejemplo, las rutinas deben reflejar la realidad, deben ser específicas, como ésta, hasta el punto de considerar la transición entre la meditación y el trabajo profundo. Si no lo son y el timer va por su lado y uno por el suyo, la estrategia pierde sentido, y más bien acaba en una confusión. ¿Cómo lograr esto? La primera rutina que programamos es una aproximación y debe ser afinada tras varios ciclos de prueba y error, y recalibrarse cuando se modifique la rutina real. Esta rutina de trabajo profundo tiene una buena duración. Podríamos programar otra para toda una mañana de trabajo, que dure 4 horas completas, pero la experiencia me ha mostrado que se consolidan mejor las rutinas cortas, compactas, que las largas y excesivamente ambiciosas. Para rutinas de descanso un buen rango es 5-20 minutos, para trabajo o sesiones largas de ejercicio, 1-2 horas.



Pocas veces he estado tan fascinado con una aplicación. Complex Timer no pesa en oro, sino en platino—es puro valor para ordenarse, para ser todo lo que podemos ser. Abraham Maslow, en The Farther Reaches of Human Nature, dijo: "Si usted planea ser algo menos de lo que es capaz de ser, probablemente será infeliz todos los días de su vida". Para eso utilizo Complex Timer y para eso se la comparto a usted: propóngase ser todo lo que es capaz de ser. Y prometo que si la aplicación desaparece, aprendo a programar y escribo Complex Timer 2.


Abraham Maslow


 
 
 

Comentarios


bottom of page